La primavera es, sin dudas, el mejor momento del año para arrancar con el compostaje. Las temperaturas más altas aceleran la actividad de los microorganismos que descomponen la materia orgánica, así que todo el proceso avanza más rápido que en invierno. Si estuviste postergando el armado de tu compostera, esta es tu señal para empezar.
Te contamos paso a paso cómo armarla, qué residuos usar y los errores más comunes que conviene evitar desde el primer día.
Por qué conviene empezar en esta época del año
El compostaje depende de la actividad biológica: bacterias, hongos y, si sumás lombrices californianas, también ellas. Toda esa vida microscópica trabaja mejor con calor y humedad moderada, las dos condiciones que la primavera ofrece de forma natural. Además, es la época en la que más residuos verdes vas a tener disponibles si tenés plantas, jardín o huerta: pasto cortado, restos de poda, hojas frescas.
Qué necesitás para armar tu compostera
No hace falta demasiado para arrancar:
- Una compostera (puede ser de plástico, madera o incluso un tacho con ventilación; en Kompost tenemos modelos pensados tanto para patio como para espacios chicos tipo balcón).
- Residuos “verdes”: restos de frutas y verduras, yerba y café usados, cáscaras de huevo, césped recién cortado.
- Residuos “marrones”: hojas secas, ramas finas trituradas, cartón sin tinta, aserrín.
- Un lugar con sombra parcial, buen drenaje y fácil acceso.
El balance entre material verde y marrón
Este es el punto donde más gente se traba al empezar. La regla práctica es: por cada parte de material verde (húmedo, rico en nitrógeno), sumá dos o tres partes de material marrón (seco, rico en carbono). Si tu compost queda muy húmedo y empieza a oler mal, el problema casi siempre es falta de material marrón. Si está demasiado seco y no avanza, le falta verde o un poco de agua.
Paso a paso para armarla
- Elegí la ubicación. Un lugar con sombra parcial evita que el compost se seque de más en los días de calor.
- Armá la primera capa con material grueso (ramas finas o cartón) en la base, para que circule el aire y drene bien.
- Alterná capas de material verde y marrón, como si armaras un sándwich.
- Mantené la humedad similar a la de una esponja escurrida: ni chorreando ni seca.
- Remové cada 7 a 10 días para airear y acelerar la descomposición.
- Sumá lombrices californianas (opcional) si querés acelerar el proceso y obtener humus de mejor calidad.
Errores comunes que conviene evitar
- Agregar carnes, lácteos o aceites. Generan mal olor y atraen plagas; no son aptos para compost doméstico.
- No airear nunca. Sin oxígeno, el proceso se vuelve anaeróbico y aparece el olor desagradable.
- Exceso de humedad sin material marrón que la compense.
- Trozos demasiado grandes. Cuanto más chicos los restos, más rápido se descomponen.
- Abandonar la compostera sin revisarla: un vistazo semanal alcanza para corregir a tiempo.
¿Cuándo está listo el compost?
En primavera, con un buen balance de materiales y aireación regular, el compost casero puede estar listo en 2 a 4 meses. Vas a reconocerlo porque tiene un color oscuro parejo, olor a tierra húmeda (no a podrido) y ya no se distinguen los restos originales.
Empezar ahora significa tener compost propio, de buena calidad, justo a tiempo para nutrir el jardín o la huerta en los meses que vienen. Si todavía no tenés tu compostera o estás pensando en pasar a un modelo más grande, podés ver las opciones que tenemos en kompost.com.ar.
