Si venís metiéndote en el mundo del compostaje, seguro escuchaste hablar del bokashi como si fuera un bicho raro difícil de entender. La verdad es mucho más simple: el bokashi es un método de fermentación de residuos orgánicos que en poco tiempo se volvió una alternativa súper práctica para quienes viven en departamento, tienen poco espacio, o simplemente quieren compostar sin tantas vueltas.
¿Qué es exactamente el bokashi?
Bokashi es una palabra japonesa que significa algo así como “materia orgánica fermentada”. A diferencia del compostaje tradicional, que depende de la descomposición aeróbica (con oxígeno) de los residuos, el bokashi funciona por fermentación anaeróbica: los restos de comida se guardan en un recipiente hermético junto con un inoculante especial —conocido como EM (microorganismos eficientes) o salvado fermentado— que acelera el proceso y evita los malos olores.
El resultado no es compost terminado todavía, sino un material pre-fermentado que después se puede enterrar en la tierra o sumar a una compostera para que termine de transformarse en abono. Por eso muchas veces se lo usa como paso previo o complementario al compostaje tradicional, no como un reemplazo total.
Bokashi vs. compost tradicional: las diferencias clave
- Tiempo: el bokashi fermenta en 10 a 15 días; el compost tradicional puede tardar de 2 a 6 meses según el sistema.
- Espacio y olor: al ser un proceso cerrado y anaeróbico, el bokashi no genera olores fuertes y ocupa muy poco lugar, ideal para departamentos o balcones chicos.
- Qué se puede compostar: el bokashi admite prácticamente cualquier resto de comida, incluidos cítricos, lácteos, carnes y cocidos —cosas que en un compost tradicional conviene evitar porque atraen plagas o generan mal olor.
- Resultado final: el compost tradicional te da abono terminado y listo para usar; el bokashi te da un material pre-fermentado que necesita un paso más (enterrarlo o compostarlo) antes de estar listo para las plantas.
- Insumos necesarios: el bokashi requiere un balde hermético y el inoculante (EM o salvado fermentado), mientras que el compostaje tradicional solo necesita una compostera y buen manejo de “verdes” y “marrones”.
¿Cómo se hace el bokashi paso a paso?
El proceso es más sencillo de lo que parece:
- Conseguí un balde con tapa hermética (podés comprarlo especial para bokashi o reutilizar uno que cierre bien).
- Andá agregando tus restos de comida en capas finas, alternando con una capa de salvado fermentado con EM.
- Presioná bien cada capa para sacar el aire y cerrá el balde herméticamente después de cada uso.
- Cada 2-3 días, drená el líquido que se va acumulando en el fondo (el famoso “té de bokashi”, que diluido en agua sirve como fertilizante líquido).
- Cuando el balde esté lleno, dejalo cerrado y fermentando 10-15 días más.
- Pasado ese tiempo, enterrá el contenido en tierra o sumalo a tu compostera para que termine de convertirse en abono utilizable.
Una ventaja extra: como el bokashi no depende de lombrices ni de un proceso aeróbico delicado, es mucho más tolerante a errores de principiante. Es una excelente puerta de entrada al compostaje para quienes recién empiezan o viven en espacios chicos.
¿Bokashi o compost tradicional? No hace falta elegir
Muchas familias combinan los dos sistemas: usan el bokashi para los restos “difíciles” (cítricos, lácteos, cocidos) y una compostera tradicional para el resto de los residuos orgánicos. Así aprovechan lo mejor de cada método: la rapidez y versatilidad del bokashi, y el abono terminado y listo para usar que da el compostaje tradicional.
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